En una cochera de la Ciudad de México, sin saberlo, un grupo de jóvenes estaba por redefinir el sonido del indie latino. Bajo el alias improvisado de Little Jesus, Santiago Casillas —ex futbolista frustrado, estudiante de Berklee, y soñador incorregible— dio el primer paso de un proyecto que diez años después se convertiría en un fenómeno musical, con discos de oro, giras internacionales y canciones que marcaron a una generación.
Fundada en 2012, la banda —compuesta por Santiago Casillas, Truco Sánchez, Arturo Vázquez-Vela, Carlos Medina y Fernando Bueno— adoptó una filosofía simple pero poderosa: “decir sí a todo”. Tocaron en cocheras, bares vacíos y festivales improvisados, empujados más por la pasión que por la expectativa. El nombre, “Little Jesus”, nació como una broma privada que, con el tiempo, terminó por definir su identidad pública.
Ese espíritu desfachatado se reflejó en su primer álbum, Norte (2013), una explosión de creatividad indie con tintes de surf, psicodelia y pop. Canciones como “Berlín”, “Azul” o “Pesadilla” se convirtieron en himnos instantáneos. La crítica no tardó en rendirse: siete premios Indie-O, giras por Europa, Estados Unidos y Rusia, y un disco que en 2023 fue certificado oro.

En 2016, Río Salvaje marcó un punto de inflexión. Con un sonido más pulido y ambicioso, el disco incorporó colaboraciones con artistas como Ximena Sariñana y Elsa y Elmar. El sencillo “TQM” se convirtió en un clásico moderno, alcanzando millones de reproducciones y posicionando a la banda como uno de los actos más sólidos del continente. Ese mismo año, cumplieron un sueño improbable: abrirle a The Rolling Stones en México.
Disco de Oro (2019), su tercera entrega, los consolidó como una banda capaz de reinventarse sin perder su esencia. Fue también su debut con el sello Sony, lo que les permitió llevar su propuesta a escenarios como Vive Latino, Pa’l Norte y el Auditorio Nacional.
Después de cinco años de relativa calma, Little Jesus regresó en 2024 con El Show Debe Continuar, un álbum que resume su madurez artística y su amor intacto por la experimentación. Grabado entre Ciudad de México, Texas y Nueva York, el disco incluye colaboraciones con Conociendo Rusia e Ivana, y marca una nueva era: más libre, sin miedo al fracaso, con canciones que exploran desde lo íntimo hasta lo galáctico.
“Es la primera vez que grabamos sin presiones”, confesó Santiago en una entrevista reciente. “No buscamos sonar a nada más que a nosotros”.
Little Jesus no es solo una banda: es un colectivo de ideas y personalidades. Manolo, el baterista, es chef; Charly, el bajista, es ingeniero mecánico; y Santiago sigue escribiendo letras que parecen salidas de un diario de ciencia ficción. Su obsesión con los planetas, los extraterrestres y el misticismo no es una pose estética, sino una extensión honesta de su imaginario.
Sus influencias van de The Strokes a Café Tacvba, pasando por Phoenix, Radiohead y Pink Floyd. Pero el sonido de Little Jesus es, ante todo, suyo. Es el resultado de mezclar juventud, caos, talento y una pizca de magia.
En poco más de diez años, Little Jesus pasó de tocar en fiestas de colonia a convertirse en una de las bandas más influyentes del rock latino. Sus canciones han acompañado a miles en viajes, rupturas, fiestas y caminatas solitarias. Con cada disco, han construido un universo propio —irreverente, emocional y profundamente humano— que hoy sigue expandiéndose.
Y sí: el show debe continuar. Y lo seguirá haciendo, éste 26 de Julio en el Palacio de los Deportes con el nuevo show que tienen preparado para ésta fecha. Aún boletos disponibles en: https://www.ticketmaster.com.mx/little-jesus-tickets/artist/2144575?gad_source=1&gad_campaignid=22737368783&gbraid=0AAAAADkwQGg2hBsFkd2oWYohNNRl11zmZ&gclid=Cj0KCQjw1JjDBhDjARIsABlM2St5byDB-o81QxkrzJovNC-l12vgi7fcEj5prIldrkGHPtRT986C760aAt_WEALw_wcB


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