Eduardo Hernández Saucedo, mejor conocido como Ed Maverick, marcó un antes y un después en la historia de la música mexicana; sin su influencia los artistas emergentes y sellos independientes tendrían muchísimas menos oportunidades de exportar nuevo talento al mainstream, dicho de otra manera, el género independiente le debe muchísimo al originario de Delicias, Chihuahua.

Cortesía de Occesa

Como consagración de su figura artística, el pasado 12 de junio, Ed se presentó en uno de los recintos más prestigiosos –y con mejor acústica de de la Ciudad de México: la Sala Nezahualcóyotl, ubicada en el Centro Cultural Universitario en la mítica –y patrimonio de la humanidad– Ciudad Universitaria. El recinto, principalmente dedicado a la presentación de Orquestas Sinfónicas y programas de música clásica, fue testigo del viaje emocional e íntimo que guío Ed Maverick durante poco más de una hora al interpretar por completo LA NUBE EN EL JARDÍN, su más reciente lanzamiento, y algunos de sus mayores éxitos como Acurrucar, Ropa de Bazar, Fuentes de Ortiz, contenta, entre otras. 

Escucha LA NUBE EN EL JARDÍN

Ed Maverick dio su show –retrasado hora y media debido a causas de fuerza mayor– ante más de 2 mil personas, mientras estaba acompañado de tres violinistas y una solitaria lampara que lo iluminaba para proyectar únicamente su sombra, quizás, para dar a entender que aquel que se para ante miles de almas no es otro mas que el alter ego del ser humano sensible, vulnerable y nostálgico que compone las canciones. 

Y es que Ed Maverick siempre se ha incomodado con la idea de ser un artista lleno de fama, la sobrexposición ante el ojo público le ha causado múltiples problemas, que han resultado en un auto exilio impuesto para alejarse los reflectores. Él prefiere la calma, aportar y desahogarse a través de composiciones o liderando un sello independiente, entre las sombras, pero ayer, su sombra se proyectó en toda la sala Nezahualcóyotl para acompañar a su público durante una noche. Y valió completamente la pena. 

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