The Cure vuelve con nuevo disco tras 16 años de espera. ‘Songs of a Lost World’ es el nuevo material con el que la banda liderada por Robert Smith vuelve a las andadas en pleno 2024 después de dos años de gira mundial.
En una actualidad en la que a las bandas consolidadas les cuesta superar sus mejores discos, The Cure, una de las agrupaciones más reconocidas de la historia, nos trae un nuevo álbum dedicado a la nostalgia. Con sonidos que hacen de ‘Songs of a Lost World’ una máquina del tiempo que nos regresa a la época de su disco ‘Disintegration’ de hace 35 años, vuelve aquella versión de la banda que la estableció como un estandarte dentro de la música gótica.

Como portada tenemos en una estética de negros y grises la foto de Batagelle, una escultura del artista esloveno Janez Pirnat (1932-2021), una pieza que Smith encontró en un libro de arte y que inmediatamente decidió que sería ideal para protagonizar su próximo disco. Sin embargo, en una entrevista mencionó una extraña coincidencia que ocurrió al buscar el modo para conseguir los permisos de imagen:
“Encendí la computadora y lo busqué, encontré que ese mismo día Janez Pirnat había fallecido, normalmente no creo en esto pero fue una coincidencia muy extraña que consolidó aún más la idea de que esta debía ser la portada del nuevo álbum”.
A través de estas 8 canciones que forman ‘Songs of a Lost World‘, podemos encontrar a una versión de Robert Smith con 65 años, dispuesto a escribir todas las letras del álbum, reflejando en ellas su sentir nostálgico, algo característico de la banda inglesa. Sin embargo, esta vez proveniente del paso del tiempo, algo que se aprecia desde ‘Alone‘, canción que abre el disco:
We were always sure that we would never change
And it all stops
We were always surе that we would stay the same
But it all stops
Sin embargo, no es la nostalgia lo único que impera en este material, sino también algo más fuerte: la muerte. Esta parte del ciclo de la vida es algo en lo que Robert Smith piensa no solo por su edad, sino por el fallecimiento de su hermano Richard, y que en homenaje a él es que compuso la canción ‘I Can Never Say Goodbye‘. En entrevista con Matt Everitt, Smith habló sobre el origen de este tema: ‘Escribí esta canción de muchas maneras diferentes, hasta que encontré una narrativa muy simple de lo que realmente sucedió la noche en que murió.’
‘Songs of a Lost World‘ no es precisamente un material para los fanáticos de aquellas canciones bailables y de letras románticas que tiene The Cure, sino para quienes aman esta parte melódicamente más oscura de la banda, llena de guitarras distorsionadas y sobre todo los puentes musicales de larga duración que parecen hablar. Esto se nota principalmente con ‘Endsong‘, el tema final de este disco, y que tiene una duración de diez minutos con veintitres segundos, donde hay que esperar más de media de canción para que Smith cante algo.
En la tarde de este viernes 1 de noviembre, a través del canal de YouTube de la banda, se transmitió en vivo su único concierto programado para este año, en vivo desde Troxy en Londres. Fueron tres horas de show en las que entre grandes éxitos, se le dió la bienvenida a ‘Songs of a Lost World‘ en compañía de fans.
Han sido 16 años de The Cure sin algo nuevo, pero siempre manteniéndose como una banda activa, sobre todo en el caso de Robert actuando por su propia cuenta al colaborar con proyectos más contemporáneos como lo son Crystal Castles y CHVRCHES. La vida contemporánea puede parecer complicada para una banda que lleva casi media década de existencia, sin embargo, en el presente del la industria musical con sonidos tan cambiantes, este nuevo disco que suena tan familiar a la versión de la banda que conocemos desde hace varios años, es un abrazo a la memoria colectiva.


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